9 de diciembre de 2014

LA TOXINA BOTULÍNICA (BÓTOX)

La toxina botulínica, también llamada botulina, es una neurotoxina elaborada por una bacteria denominada Clostridium botulinum. Aunque su denominación más común es Botox, que es una de las marcas más conocidas de esta toxina. Se trata de uno de los venenos más poderosos que existen. 

 
Como agente de intoxicación o envenenamiento produce el botulismo, enfermedad que se caracteriza por el desarrollo de alteraciones vegetativas (sequedad en la boca, náuseas y vómitos) y parálisis muscular progresiva que puede llegar a ser causa de muerte al afectar la función respiratoria. Como arma química o biológica es considerada extremadamente peligrosa y arma de destrucción masiva, por lo que está prohibida utilizarla con estos fines.

La capacidad que posee la toxina botulínica para producir parálisis muscular por denervación química se aprovecha para usarla como medicamento en el tratamiento de ciertas enfermedades neurológicas, para la incontinencia urinaria de las personas parapléjicas, espasmos, lumbalgias, cervicalgias, hiperhidrosis (sudoración excesiva y anormal) o la sialorrea (excesiva formación de saliva).

Los subtipos más usados para aplicación médica o estética son la toxina botulínica tipo A (TbA) y la toxina botulínica tipo B (TbB). Una forma diluida de la toxina botulínica tipo A, se considera hoy en día que es uno de los tratamientos que ofrece mejores resultados para uso estético. Tras su infiltración con una aguja extra fina en el músculo debajo de la piel de la zona que se desea tratar, actúa inhibiendo por relajación el movimiento muscular.

¿Qué beneficios aporta?

  • Revitaliza la mirada.
  • Elimina la flacidez.
  • Atenúa arrugas de expresión.
  • Rejuvenece el rostro.
  • Piel tonificada y tersa.
  • Resultados naturales, saludables y armónicos.
     
 


Contraindicaciones

Rara vez se han dado casos de efectos secundarios como reacciones alérgicas, rigidez facial o náuseas. Pero no hay que olvidar que existen posibles. La mayoría de ellos son causados por abusar de esta toxina y por emplearla de forma incorrecta. Algunos de los efectos negativos que pueden derivarse son cefaleas, náuseas, inflamación en la zona en la que se ha aplicado, parálisis facial o caída de los párpados. Dichos efectos suelen aparecer entre 12 y 24 horas después de la aplicación y pueden llegar a durar tanto como su efecto, es decir, hasta 4 o 6 meses. No está recomendado su uso en la zona inferior del rostro ni en personas con menos de 20 años ni más de 65. Es muy importante que lo haga un profesional especialista que posea un conocimiento preciso, tanto de las dosis y el instrumental necesario, como de la anatomía humana.

¿Cuánto dura su efecto?

Puede durar de 3 a 6 meses, dependiendo de la zona, la cantidad y la persona, aunque lo más habitual es entre 5 o 6 meses de duración. Disminuye su efecto poco a poco.

¿Es inmediato?

Los resultados suelen comenzar a ser visibles a los tres días, dependiendo de cada paciente.

¿Puede afectar a la expresión natural del rostro?

Una vez que desaparecen los efectos de la botulina, el músculo vuelve a su actividad normal provocando la reaparición de la arruga, pero ésta nunca estará más marcada que antes. Mientras duren los efectos del tratamiento la arruga no se agravará, por lo tanto, ganaremos tiempo al envejecimiento facial.

Ventajas

  • Técnica fácil, rápida y casi indolora.
  • Resultados inmediatos.

¿Precio?

El precio dependerá de la zona a tratar y la clínica. El número de sesiones dependiendo del efecto que se quiera conseguir, pueden ser de dos a tres al año.

  • Boca y pómulos. Oscila entre 200 y 250 euros por infiltración.
  • Ojos. Suele costar algo más de 250 euros por sesión.
  • Entrecejo y frente. Al ser la zona de tratamiento más extensa, su coste es un poco más elevado. El precio ronda los 300 euros por infiltración.

Aunque no es un tratamiento asequible para todos los bolsillos, su aplicación cada vez es más frecuente y son muchas las clínicas que ofrecen facilidades de pago y ofertas.

Esta técnica es una de las más utilizadas por las celebrities. Es cada vez más habitual ver a famosas que parecen museos de cera y adictas a la botulina, de manera que sus músculos están “congelados” y no tienen expresión. Es el caso de Nicole Kidman, Melanie Griffith, Madonna, Cher, Meg Ryan y Julia Roberts. Pero no sólo las más maduras utilizan este tratamiento, Miley Cyrus (22 años), Kim kardashian (31 años) o Megan Fox (28 años) también se montan en el carro.





Fotos:

http://comandoantiadefesio.blogspot.com.es
http://vidayestilo.terra.com.pe
http://www.pronto.com.ar
http://articulo.mercadolibre.com.ar
http://www.mundoblog.net/
http://www.enbuenasmanos.com
http://www.argasalud.com

Fuentes de información:

http://es.wikipedia.org
http://www.sanitas.es
http://www.webconsultas.com
http://www.clinicalondres.es

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